(2) historia y leyendas.
¿Cuándo pedirán perdón?
... por Vicenç Navarro.
Durante los años del Gobierno de Unidad Popular de Salvador Allende asesoré a aquel Ejecutivo chileno, trabajando con mi buen amigo Gustavo Molina (que dirigía el Servicio Nacional de Salud y era también el médico personal del presidente Allende) en las reformas sanitarias orientadas hacia la expansión de la cobertura a las clases populares. También colaboré con Hugo Behm, uno de los epidemiólogos más conocidos de América Latina y decano entonces de la Escuela de Salud Pública de aquel país, una de las mejores del continente. El 11 de septiembre de 1973, cuando ocurrió el golpe militar contra el Gobierno democráticamente elegido, estaba yo de vacaciones en Baltimore (EEUU), ciudad donde está ubicada la Johns Hopkins University, de la cual estaba en excedencia para asesorar al Gobierno chileno.
Ese día, Molina, Behm y muchos amigos míos fueron detenidos, torturados y encarcelados en condiciones atroces junto con miles de chilenos que habían colaborado con el Gobierno democrático.
El rechazo a aquel golpe militar fue mundial. En EEUU, la Asociación Norteamericana de Salud Pública (que condenó el golpe y el apoyo que le proporcionó la Administración de Richard Nixon) nombró a Behm (preso en un campo de concentración) presidente honorario, en un acto de solidaridad internacional.
A través de sus familiares pude ir siguiendo el terror y la brutalidad de aquella dictadura, y también el silencio del establishment chileno (las Fuerzas Armadas, la Policía, la Iglesia, la Judicatura, la prensa y otros medios de información, y la universidad, entre otros) frente a aquellos atropellos de la dictadura, realizados de una manera sistemática y como parte de su política del terror.
Veinticinco años después, voces aisladas primero, y representantes institucionales después, han comenzado a romper aquel silencio, y poco a poco han ido admitiendo el error y pidiendo perdón por su participación en aquel terror, o por su silencio y complicidad con aquella horrible violación de los derechos humanos. Es para mí una alegría que se publicara un testimonio de aquellos hechos tal como ha realizado la Comisión sobre Prisión Política y Tortura, y que los medios de información españoles hayan ido dando amplia y completa cobertura de aquel terror. Pero tengo que admitir que estas noticias me crean también una enorme frustración. ¿Por qué? LA RAZÓN es que viví otro Chile en mi propio país muchos años antes. En 1936 un golpe militar en España interrumpió otro Gobierno democráticamente elegido en el que millones de españoles, incluyendo mis padres y familiares, habían depositado su confianza y sus ilusiones de crear un mundo mejor para nosotros, sus hijos. Aquel compromiso suyo les valió una enorme represión. Yo fui testigo de ella. Primero en mis padres, familiares y miles y miles de españoles; y más tarde en mí mismo (cuando en los años 50 y principios de los 60 luché en la clandestinidad contra aquella dictadura hasta que tuve que irme de mi país iniciando un largo exilio). En realidad, la dictadura que aquel golpe militar estableció fue incluso más brutal, si cabe, que la pinochetista. El atropello de los derechos humanos tales como violaciones, vejaciones sexuales y torturas eran prácticas comunes entre las tropas franquistas y en los aparatos represivos del Estado. Y cuando volví del exilio casi nadie hablaba de ello. Se habían olvidado, entre otros hechos, las arengas del general Queipo de Llano invitando a sus tropas a violar a las mujeres republicanas para demostrar su hombría. Y las horribles torturas y experimentos médicos que se realizaban sistemáticamente a los prisioneros en los campos de exterminio y de concentración franquistas en nuestro país. Se había olvidado también la tortura sistemática durante la dictadura en las sedes de la policía política, la Brigada Político Social, realizada con un sadismo increíble por su crueldad, y que llevó al suicidio a no pocos detenidos.
Pero lo que ha ocurrido en España ha sido incluso peor que el olvido. Ha habido una tergiversación sistemática de nuestra realidad, negando la naturaleza de aquel terror. Queipo de Llano y muchos otros generales golpistas, incluyendo a Franco, continúan siendo homenajeados en monumentos, calles y plazas de nuestro país. Y aquí en España, casi 70 años después del inicio de aquellos atropellos, y 25 después del establecimiento de la democracia, ninguna institución conservadora relacionada con la dictadura ha reconocido el error y pedido perdón. Esta es mi desazón y frustración.
¿CÓMO ES que las Fuerzas Armadas no han pedido perdón por su participación en aquellos atropellos, ni han condenado el golpe, ni han homenajeado a los militares leales a la República?
¿Cómo es que la Iglesia no ha pedido perdón por su apoyo y bendición a aquel golpe y a la dictadura sangrienta que estableció, plenamente consciente de la violación de los derechos humanos en los que participó?
¿Cómo es que la judicatura no ha pedido perdón no sólo por su silencio, sino por el mantenimiento de unas leyes represivas?
¿Cómo es que grandes sectores del mundo empresarial no han pedido perdón por su aprovechamiento de la ausencia de derechos humanos tan esenciales como el de sindicalización, imponiendo salarios muy bajos y condiciones laborales muy deterioradas durante la dictadura?
¿Cómo es que los medios de información conservadores no han pedido perdón por su silencio durante todos aquellos años, a pesar de que sabían de la brutalidad de aquel régimen?
¿Cuándo pedirán perdón aquellos intelectuales que mantuvieron silencio escudándose en un inexistente equilibrio de brutalidades entre los dos bandos del conflicto?
¿Hasta cuándo durará esta situación?.
¿Cuándo pedirán perdón?
... por Vicenç Navarro.
Durante los años del Gobierno de Unidad Popular de Salvador Allende asesoré a aquel Ejecutivo chileno, trabajando con mi buen amigo Gustavo Molina (que dirigía el Servicio Nacional de Salud y era también el médico personal del presidente Allende) en las reformas sanitarias orientadas hacia la expansión de la cobertura a las clases populares. También colaboré con Hugo Behm, uno de los epidemiólogos más conocidos de América Latina y decano entonces de la Escuela de Salud Pública de aquel país, una de las mejores del continente. El 11 de septiembre de 1973, cuando ocurrió el golpe militar contra el Gobierno democráticamente elegido, estaba yo de vacaciones en Baltimore (EEUU), ciudad donde está ubicada la Johns Hopkins University, de la cual estaba en excedencia para asesorar al Gobierno chileno.
Ese día, Molina, Behm y muchos amigos míos fueron detenidos, torturados y encarcelados en condiciones atroces junto con miles de chilenos que habían colaborado con el Gobierno democrático.
El rechazo a aquel golpe militar fue mundial. En EEUU, la Asociación Norteamericana de Salud Pública (que condenó el golpe y el apoyo que le proporcionó la Administración de Richard Nixon) nombró a Behm (preso en un campo de concentración) presidente honorario, en un acto de solidaridad internacional.
A través de sus familiares pude ir siguiendo el terror y la brutalidad de aquella dictadura, y también el silencio del establishment chileno (las Fuerzas Armadas, la Policía, la Iglesia, la Judicatura, la prensa y otros medios de información, y la universidad, entre otros) frente a aquellos atropellos de la dictadura, realizados de una manera sistemática y como parte de su política del terror.
Veinticinco años después, voces aisladas primero, y representantes institucionales después, han comenzado a romper aquel silencio, y poco a poco han ido admitiendo el error y pidiendo perdón por su participación en aquel terror, o por su silencio y complicidad con aquella horrible violación de los derechos humanos. Es para mí una alegría que se publicara un testimonio de aquellos hechos tal como ha realizado la Comisión sobre Prisión Política y Tortura, y que los medios de información españoles hayan ido dando amplia y completa cobertura de aquel terror. Pero tengo que admitir que estas noticias me crean también una enorme frustración. ¿Por qué? LA RAZÓN es que viví otro Chile en mi propio país muchos años antes. En 1936 un golpe militar en España interrumpió otro Gobierno democráticamente elegido en el que millones de españoles, incluyendo mis padres y familiares, habían depositado su confianza y sus ilusiones de crear un mundo mejor para nosotros, sus hijos. Aquel compromiso suyo les valió una enorme represión. Yo fui testigo de ella. Primero en mis padres, familiares y miles y miles de españoles; y más tarde en mí mismo (cuando en los años 50 y principios de los 60 luché en la clandestinidad contra aquella dictadura hasta que tuve que irme de mi país iniciando un largo exilio). En realidad, la dictadura que aquel golpe militar estableció fue incluso más brutal, si cabe, que la pinochetista. El atropello de los derechos humanos tales como violaciones, vejaciones sexuales y torturas eran prácticas comunes entre las tropas franquistas y en los aparatos represivos del Estado. Y cuando volví del exilio casi nadie hablaba de ello. Se habían olvidado, entre otros hechos, las arengas del general Queipo de Llano invitando a sus tropas a violar a las mujeres republicanas para demostrar su hombría. Y las horribles torturas y experimentos médicos que se realizaban sistemáticamente a los prisioneros en los campos de exterminio y de concentración franquistas en nuestro país. Se había olvidado también la tortura sistemática durante la dictadura en las sedes de la policía política, la Brigada Político Social, realizada con un sadismo increíble por su crueldad, y que llevó al suicidio a no pocos detenidos.
Pero lo que ha ocurrido en España ha sido incluso peor que el olvido. Ha habido una tergiversación sistemática de nuestra realidad, negando la naturaleza de aquel terror. Queipo de Llano y muchos otros generales golpistas, incluyendo a Franco, continúan siendo homenajeados en monumentos, calles y plazas de nuestro país. Y aquí en España, casi 70 años después del inicio de aquellos atropellos, y 25 después del establecimiento de la democracia, ninguna institución conservadora relacionada con la dictadura ha reconocido el error y pedido perdón. Esta es mi desazón y frustración.
¿CÓMO ES que las Fuerzas Armadas no han pedido perdón por su participación en aquellos atropellos, ni han condenado el golpe, ni han homenajeado a los militares leales a la República?
¿Cómo es que la Iglesia no ha pedido perdón por su apoyo y bendición a aquel golpe y a la dictadura sangrienta que estableció, plenamente consciente de la violación de los derechos humanos en los que participó?
¿Cómo es que la judicatura no ha pedido perdón no sólo por su silencio, sino por el mantenimiento de unas leyes represivas?
¿Cómo es que grandes sectores del mundo empresarial no han pedido perdón por su aprovechamiento de la ausencia de derechos humanos tan esenciales como el de sindicalización, imponiendo salarios muy bajos y condiciones laborales muy deterioradas durante la dictadura?
¿Cómo es que los medios de información conservadores no han pedido perdón por su silencio durante todos aquellos años, a pesar de que sabían de la brutalidad de aquel régimen?
¿Cuándo pedirán perdón aquellos intelectuales que mantuvieron silencio escudándose en un inexistente equilibrio de brutalidades entre los dos bandos del conflicto?
¿Hasta cuándo durará esta situación?.
¿Cuándo pedirán perdón?
... por Vicenç Navarro.
Durante los años del Gobierno de Unidad Popular de Salvador Allende asesoré a aquel Ejecutivo chileno, trabajando con mi buen amigo Gustavo Molina (que dirigía el Servicio Nacional de Salud y era también el médico personal del presidente Allende) en las reformas sanitarias orientadas hacia la expansión de la cobertura a las clases populares. También colaboré con Hugo Behm, uno de los epidemiólogos más conocidos de América Latina y decano entonces de la Escuela de Salud Pública de aquel país, una de las mejores del continente. El 11 de septiembre de 1973, cuando ocurrió el golpe militar contra el Gobierno democráticamente elegido, estaba yo de vacaciones en Baltimore (EEUU), ciudad donde está ubicada la Johns Hopkins University, de la cual estaba en excedencia para asesorar al Gobierno chileno.
Ese día, Molina, Behm y muchos amigos míos fueron detenidos, torturados y encarcelados en condiciones atroces junto con miles de chilenos que habían colaborado con el Gobierno democrático.
El rechazo a aquel golpe militar fue mundial. En EEUU, la Asociación Norteamericana de Salud Pública (que condenó el golpe y el apoyo que le proporcionó la Administración de Richard Nixon) nombró a Behm (preso en un campo de concentración) presidente honorario, en un acto de solidaridad internacional.
A través de sus familiares pude ir siguiendo el terror y la brutalidad de aquella dictadura, y también el silencio del establishment chileno (las Fuerzas Armadas, la Policía, la Iglesia, la Judicatura, la prensa y otros medios de información, y la universidad, entre otros) frente a aquellos atropellos de la dictadura, realizados de una manera sistemática y como parte de su política del terror.
Veinticinco años después, voces aisladas primero, y representantes institucionales después, han comenzado a romper aquel silencio, y poco a poco han ido admitiendo el error y pidiendo perdón por su participación en aquel terror, o por su silencio y complicidad con aquella horrible violación de los derechos humanos. Es para mí una alegría que se publicara un testimonio de aquellos hechos tal como ha realizado la Comisión sobre Prisión Política y Tortura, y que los medios de información españoles hayan ido dando amplia y completa cobertura de aquel terror. Pero tengo que admitir que estas noticias me crean también una enorme frustración. ¿Por qué? LA RAZÓN es que viví otro Chile en mi propio país muchos años antes. En 1936 un golpe militar en España interrumpió otro Gobierno democráticamente elegido en el que millones de españoles, incluyendo mis padres y familiares, habían depositado su confianza y sus ilusiones de crear un mundo mejor para nosotros, sus hijos. Aquel compromiso suyo les valió una enorme represión. Yo fui testigo de ella. Primero en mis padres, familiares y miles y miles de españoles; y más tarde en mí mismo (cuando en los años 50 y principios de los 60 luché en la clandestinidad contra aquella dictadura hasta que tuve que irme de mi país iniciando un largo exilio). En realidad, la dictadura que aquel golpe militar estableció fue incluso más brutal, si cabe, que la pinochetista. El atropello de los derechos humanos tales como violaciones, vejaciones sexuales y torturas eran prácticas comunes entre las tropas franquistas y en los aparatos represivos del Estado. Y cuando volví del exilio casi nadie hablaba de ello. Se habían olvidado, entre otros hechos, las arengas del general Queipo de Llano invitando a sus tropas a violar a las mujeres republicanas para demostrar su hombría. Y las horribles torturas y experimentos médicos que se realizaban sistemáticamente a los prisioneros en los campos de exterminio y de concentración franquistas en nuestro país. Se había olvidado también la tortura sistemática durante la dictadura en las sedes de la policía política, la Brigada Político Social, realizada con un sadismo increíble por su crueldad, y que llevó al suicidio a no pocos detenidos.
Pero lo que ha ocurrido en España ha sido incluso peor que el olvido. Ha habido una tergiversación sistemática de nuestra realidad, negando la naturaleza de aquel terror. Queipo de Llano y muchos otros generales golpistas, incluyendo a Franco, continúan siendo homenajeados en monumentos, calles y plazas de nuestro país. Y aquí en España, casi 70 años después del inicio de aquellos atropellos, y 25 después del establecimiento de la democracia, ninguna institución conservadora relacionada con la dictadura ha reconocido el error y pedido perdón. Esta es mi desazón y frustración.
¿CÓMO ES que las Fuerzas Armadas no han pedido perdón por su participación en aquellos atropellos, ni han condenado el golpe, ni han homenajeado a los militares leales a la República?
¿Cómo es que la Iglesia no ha pedido perdón por su apoyo y bendición a aquel golpe y a la dictadura sangrienta que estableció, plenamente consciente de la violación de los derechos humanos en los que participó?
¿Cómo es que la judicatura no ha pedido perdón no sólo por su silencio, sino por el mantenimiento de unas leyes represivas?
¿Cómo es que grandes sectores del mundo empresarial no han pedido perdón por su aprovechamiento de la ausencia de derechos humanos tan esenciales como el de sindicalización, imponiendo salarios muy bajos y condiciones laborales muy deterioradas durante la dictadura?
¿Cómo es que los medios de información conservadores no han pedido perdón por su silencio durante todos aquellos años, a pesar de que sabían de la brutalidad de aquel régimen?
¿Cuándo pedirán perdón aquellos intelectuales que mantuvieron silencio escudándose en un inexistente equilibrio de brutalidades entre los dos bandos del conflicto?
¿Hasta cuándo durará esta situación?.
EL PRIORATO de SIÓN.
1. ENTRE LA REALIDAD Y LA LEYENDA.
A partir de 1960 la opinión pública francesa se hizo eco de la existencia de una sociedad semi-secreta autodenominada Priorato de Sión. Desde esa fecha se han publicado sus estatutos y material procedente de las más diversas fuentes, no siempre contrastables, lo que implica andar con pies de plomo alrededor de todo lo que rodea a dicha organización. Entre sus presuntos afiliados nos encontramos con nombres como Leonardo da Vinci, Victor Hugo o Isaac Newton, entre otros más o menos conocidos. Es decir, que de ser ciertas las pretensiones del priorato, habría albergado en sus filas como grandes maestres a algunas de las mayores luminarias de la historia occidental, así como a miembros de las principales familias reales y aristocráticas de Europa. Aunque parece indudable la existencia actual de la organización, así como la de una antigua Orden de Sión en la época de las Cruzadas, el caso de una continuidad entre ambas a través de los siglos no está tan claro.
Cuentan las crónicas que en el año 1099, tras la conquista de Jerusalén, el gobernante de la ciudad Godofredo de Bouillon fundó una misteriosa Orden sobre la abadía de Notre Dame du Mont Sión, de la que poco se sabe. Sería más tarde dicha sociedad la que impulsaría la creación de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, más conocidos como Templarios.
Si hacemos caso a los textos procedentes del Priorato, la Orden de Sión tendría en la época de su fundación un poder considerable, eso sí, siempre entre bastidores, llegando incluso a afirmar que los reyes de la ciudad santa debían su trono a esta enigmática sociedad. Así pues, ellos serían los verdaderos artífices de la extraordinaria progresión que experimentaron los Templarios en los años siguientes, obedeciendo todo ello a un plan previamente establecido.
De acuerdo con estas fuentes, al menos cinco de los nueve fundadores del Temple pertenecían a su vez a la Orden de Sión, y se podría decir que en principio el Temple era el brazo armado de la anterior o incluso que ambas órdenes eran una sola, puesto que según parece compartían el mismo Maestre. Sería el caso de André de Montbard, uno de los caballeros originarios de la orden templaria y que llegaría a ser el máximo dirigente de la misma. Pero el tío de San Bernardo consta asimismo como miembro de Sión, con lo que podemos hacernos una idea del hermanamiento entre ambas.
Esta situación de confraternidad se prolongaría durante aproximadamente unos sesenta años, hasta que en 1188, un año después de la caída de Jerusalén en manos musulmanas, se produjo un cisma entre las dos órdenes que produjo su separación definitiva. Según el Priorato de Sión, de la pérdida de Tierra Santa sería en gran parte culpable la Orden del Temple, y más concretamente su Maestre Gérard de Ridefort, a los que los documentos "prioré" acusan de traición. Éste arrastró a los Templarios a combatir en la batalla de los Cuernos de Hattin, que significó un autentico desastre para los cruzados y propició la caída de Jerusalén. La situación derivaría en que la Orden de Sión se trasladaría a Francia, abandonando a los Templarios a su suerte, sus pupilos y protegidos hasta la fecha. La ruptura de relaciones se simbolizó mediante la tala de un olmo de ochocientos años, en la ciudad de Gisors. A partir de ese momento, la Orden de Sión cambió su nombre por el de Priorato y se dedicó a sus propios objetivos. Pero... ¿de que objetivos se trataba?.
Supuestamente, la misión del Priorato consistiría en proteger un gran secreto relacionado con los descendientes de la dinastía de los reyes merovingios y restaurar en la monarquía de Francia a uno de sus miembros. Su legítima descendencia, que se cree extinguida, habría sido demostrada por unos pergaminos descubiertos en el pueblecito francés de Rennes-le-Château. Este descubrimiento, que constituye en si mismo un complejo enigma, lo trataremos ampliamente en una leyenda posterior. Para seguir conociendo al Temple, debemos profundizar ahora en la intrigante misión que se ha impuesto el Priorato de Sión.
2. LA SANGRE REAL: la custodia de un gran secreto.
El comportamiento del Priorato de Sión, por lo deja entrever en sus publicaciones, parece obedecer a un calendario cuidadosamente preciso y planificado desde hace largo tiempo. Dan a entender de que son los custodios de un secreto de importancia capital, del que tendrían pruebas irrefutables. Se trataría de algo que los hace sumamente especiales y que reviste su misión de un halo de atrayente misticismo.
Hay tradiciones que dan gran importancia a María Magdalena, de quien se nos dice que tras la crucifixión de Jesús llega a las Galias escoltada por José de Arimatea y portando el Santo Grial. Según lo que podemos extraer de la concepción del Priorato, María Magdalena sería la esposa de Jesús, y cuando viajó lo hizo embarazada o acompañada de su progenie. Naturalmente aquí el término "Santo Grial" debe comprenderse en el sentido de Santa Sangre, es decir, como la descendencia física de Jesús, que se trasladó a las Galias y se continuó allí. La Iglesia omite toda mención en su propia tradición del Santo Grial pues, lógicamente, no le conviene. Es la lucha que hasta hoy subsistiría entre los herederos de Pedro y los de María Magdalena, los herederos de la fe y los herederos de la Sangre.
Una vez en la actual Francia, este linaje judío se unió matrimonialmente con el de los reyes francos, dando lugar a los merovingios. Alrededor del año 500 d.c., con el bautismo y conversión del rey Clodoveo, la Iglesia Romana se instauró como suprema autoridad espiritual de Occidente. Se podría decir que fue un pacto entre Roma y los merovingios, originando una alianza que debería engendrar un nuevo sacro imperio romano. Pero parece que la lealtad de los francos a la Iglesia no era muy intensa, ya que los merovingios seguían manteniendo simpatías por la religión arriana que practicaban antes de su conversión al cristianismo. Doscientos años después, el rey merovingio Dagoberto II fue asesinado junto con su familia por encargo de su propio mayordomo de palacio, Pipino de Heristal. La Iglesia, viendo peligrar su hegemonía, habría apoyado la conspiración. Con la muerte de Dagoberto y sus descendientes la dinastía merovingia llegó a su fin, y comenzó la de los mayordomos de palacio: los carolingios, que contaban con el apoyo eclesiástico. Éstos, que eran a fin de cuentas unos usurpadores, trataron de legitimarse casándose con princesas merovingias y continuaron con su reinado. Con Carlomagno llegaron a abarcar un imperio que se extendía por la totalidad de la Europa occidental y lo gobernaban al servicio de Roma.
Pero podría ser que la dinastía merovingia no se extinguiese con Dagoberto II. Según afirma el Priorato de Sión, los merovingios, la estirpe de Jesús, sobrevivieron a través de un hijo de Dagoberto que se habría salvado del asesinato de su familia. Se llamaba Sigisberto IV, y entre sus descendientes estaría más tarde Godofredo de Bouillon. Sabemos por los Evangelios que Jesús era de sangre real y de la estirpe de David. Es decir, Jesús era el heredero legítimo del trono de Jerusalén. Sus más incondicionales seguidores eran los nacionalistas zelotes, unos fanáticos integristas que aspiraban a expulsar al gobierno títere prorromano e reinstaurar el verdadero linaje real. En las Cruzadas, con la conquista de Jerusalén y la coronación de Godofredo de Bouillon, un heredero de Jesús recuperó su patrimonio legítimo volviendo a ser rey de la Santa Ciudad.
Es posible que dada la hegemonía de la Iglesia en la época, Godofredo nunca pudiera reivindicar como quisiera su linaje y su derecho. A fin de cuentas, Roma estaría detrás de la traición a su familia y aunque no sabemos si la Iglesia estaba al tanto o no del linaje del nuevo rey, una revelación pública podría haber sido muy peligrosa. Godofredo habría entonces, para proteger el secreto de ese linaje sagrado, creado la Orden de Sión y su brazo armado, la Orden del Temple. Curiosamente, las leyendas griálicas que surgieron en la Edad Media, presentan a los Templarios como los custodios del Santo Grial.
sí pues, el Santo Grial sí sería el portador de la sangre de Cristo, pero no en el sentido simbólico de un recipiente, sino de su descendencia: los portadores de su sangre. Y este sería el gran secreto del Priorato de Sión. Secreto compartido también por los Caballeros del Temple. Ahora se entiende porque los Templarios asociaron el culto de la Diosa Madre a la Magdalena (ver leyenda "El culto a las vírgenes negras"), pues ésta representaba la base de su existencia al identificarse con la madre del linaje perdido, la portadora del Grial.
El propio Priorato, los Templarios, o puede que ambos, desarrollando una estrategia a largo plazo, habrían protegido a los herederos del Rey de Israel con el objetivo de conseguir la dominación mundial bajo la égida de la dinastía davídica. No hace falta decir que las circunstancias históricas no permitieron que el objetivo se cumpliera. Tras la caída de Jerusalén y la pérdida de Tierra Santa el proyecto se fue a pique. Los herederos de David se vieron una vez más sin corona y la existencia de la Orden del Temple se hizo innecesaria. Algunos tratan de ver en esto una explicación de porque los Templarios no se resistieron cuando fueron apresados por las tropas de Felipe IV. Sin posesiones en Ultramar, separados de la Orden de Sión y con los descendientes de los merovingios nuevamente en la sombra, ya no tenían razón de ser.
El Priorato de Sión, que tras la desaparición del Temple se dedicó a manejar los hilos que rigen Europa desde la clandestinidad en pos de sus objetivos, asegura que pronto se producirá un vuelco en la situación política francesa que preparará el camino para la restauración de una monarquía. ¿Se cumplirán los objetivos de Sión y del Temple ocho siglos después? ¿Seremos testigos de cómo un descendiente merovingio recupera el trono de Francia? El tiempo lo dirá.
¿TUVO JESUCRISTO DESCENDENCIA?.
La pasión y muerte de Cristo constituyen el punto central de la fe cristiana desde los primeros tiempos de la Iglesia. Pero, ¿y si en vez de morir en la cruz se hubiera casado y tenido hijos? ¿Y si sus descendientes vivieran en la actualidad?
El descubrimiento de documentos secretos, de un tesoro o -como han sugerido algunos- de reliquias momificada, de Cristo en la aldea de Rennes-le-Château, en el sudoeste de Francia, transformaron repentinamente en millonario a un pobre cura rural. Pero eso también puso en marcha una serie de acontecimientos que condujeron al descubrimiento de determinado secreto; si éste resulta ser cierto, será la revelación más importante de la historia de la Cristiandad.
Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln relatan la historia de las pistas que les llevaron a formular sus asombrosas conclusiones en su best-seller "The holy blood and the Holy Grail" (La santa sangre y el Santo Grial), publicado en 1982. El libro ha provocado reacciones tanto de entusiasmo como de rechazo entre los lectores. Los críticos convencionales -como era de prever- han descartado las afirmaciones de los autores considerándolas una fantasía absurda, basada en pruebas insustanciales. Pero esos comentarios son tan injustos como falsos. Nadie puede descartar por las buenas las numerosas pruebas reunidas, que por lo demás son presentadas con suma cautela. Más bien podría afirmarse que estos autores han subestimado la amplitud y las verdaderas implicaciones del material que han reunido, y que han pasado por alto muchas cosas. Tras los secretos revelados subyace un misterio aún mayor.
Los autores del libro presentan pruebas de la existencia de un antiguo misterio de alcance internacional y de una sociedad secreta con numerosos estratos y cuya influencia ha llegado hasta hoy. El punto de partida de su investigación fue un enorme y enigmático tesoro escondido; su conclusión final es la asombrosa afirmación de que Jesús se casó con María Magdalena y tuvo hijos. Los descendientes de esos hijos -creen ellos- emparentaron con otros reyes y gobernantes de la antigüedad, sobre todo con los merovingios, la primera dinastía de reyes francos en las Galias, y existen todavía descendientes directos que aguardan un llamado -o una oportunidad- para asumir un papel decisivo en la política europea y, posiblemente, en la mundial. Eso, por lo menos, es lo que los autores deducen de los hechos que han descubierto.
La vinculación entre la santa sangre y el Santo Grial que aparece en el título del libro parte de un ingenioso juego de palabras. El Santo Grial es un concepto complejo y misterioso. Para algunos autores es una piedra; para otros un depósito de reliquias santas. Pero, con más frecuencia, se trata de la copa que utilizó Cristo en la Última Cena, copa en la que fue recogida su sangre cuando estaba en la cruz. En muchos de los primeros manuscritos sobre el Grial se lo llama Sangraal y aún en la versión posterior de Malory aparece como Sangreal. Baigent, Leigh y Lincoln afirman que alguna de estas formas -Sangraal o Sangreal- estaban más cerca de la original. Y dividiéndolas en dos palabras, como parece lógico hacer, llegan a la conclusión de que la palabra tal vez originariamente no fuera «San Graal» o «San Grial», sino «Sang Raal» o «Sang Réal». «O -como afirman triunfalmente- empleando la ortografía moderna, Sang Royal, es decir, sangre real.» O sea que la leyenda sobre el traslado del Santo Grial de Judea a Europa no se refiere a la leyenda del traslado de un objeto, sino a la verdadera historia de la llegada de los descendientes de Jesús y María Magdalena, portadores de la sangre real o «sang réal».
Se trata, por lo menos, de una hipótesis impresionante. Pero la hipótesis de la existencia de estos descendientes vivientes de Cristo constituye un eslabón débil en la cadena de argumentación de los autores, una interpretación muy poco convincente de los hechos. Parece improbable, por ejemplo, que en las docenas de generaciones que se han sucedido desde los tiempos de Cristo ningún descendiente haya sucumbido a la tentación de anunciar «Soy un descendiente directo de Cristo.»
No encontramos rastros de semejante revelación en los últimos 2.000 años, ni tampoco ninguna prueba sólida de una progenie real. En cambio, contamos con un montón de pruebas e historias que se refieren tangencialmente a un misterio central y a detalles concretos, como el Santo Grial , calaveras que hablan y cabezas cortadas, a la sangre como sustancia y como símbolo, a maravillas alquímicas y a algún tipo de sociedad de ancianos o iniciados. Pero aunque los autores tengan razón en cuanto a la supervivencia de los descendientes de Cristo, el misterio central es más amplio y antiguo. La historia de Cristo y los hechos que la rodean constituyen sólo una pieza (aunque una pieza importante, sin duda) de un mosaico cuya envergadura es mucho mayor de lo que parece.
MONJES GUERREROS.
Los templarios, una orden muy poderosa de monjes guerreros que floreció entre 1124 y 1307, eran sólo el brazo militar de una organización todavía más poderosa, el Priorato de Sión, que se ocupaba de los intereses de los descendientes de Cristo.
Baigent, Leigh y Lincoln afirman que los caballeros templarios figuraron entre los más importantes depositarios del secreto. Esta sociedad de monjes guerreros se formó alrededor de 1120, para proteger a los peregrinos que iban a Tierra Santa. Con asombrosa rapidez se transformaron en una poderosa fuerza militar y, además, en los banqueros de Europa. Pero su influencia se eclipsó bruscamente en la noche del viernes 13 de octubre de 1307, cuando en cumplimiento de una orden de Felipe IV de Francia todos los templarios de aquel país fueron arrestados. Hubo juicios y castigos, y la orden fue suprimida, por orden del papa, en 1312.
Los autores han descubierto documentos que indicarían que los templarios constituían el ala militar de una alianza mística más antigua, llamada Priorato de Sión. Dicha alianza, según ellos, fue creada y continúa existiendo con el propósito de proteger y promover los intereses de los descendientes directos de Cristo. La lista de dirigentes del Priorato de Sión a través de los tiempos resulta impresionante; incluye a Leonardo da Vinci, Botticelli, Isaac Newton, Victor Hugo y Claude Debussy, y también a unos cuantos aristócratas franceses aparentemente poco importantes.
Durante los juicios a que fueron sometidos los templarios franceses en 1308, un miembro de la orden declaró que en su iniciación le fue mostrado un crucifijo y se le dijo: «No deposites mucha fe en esto, porque es demasiado joven.» A otro se le dijo: «Cristo es un falso profeta»; y a un tercero: «No creas que Jesús, el hombre a quien crucificaron los judíos en Outremer (Palestina) es Dios, ni que puede salvarte.» Además de otras acusaciones concretas, los templarios fueron acusados de negar, pisotear y escupir la cruz. Tomando en cuenta esto quizá sea significativo que en sus decoraciones de la iglesia de Notre-Dame de France, en Londres, realizadas en 1960, Jean Cocteau, quien supuestamente sucedió a Debussy como jefe del Priorato de Sión, se representara a sí mismo de pie, de espaldas a la cruz. Y lo que es más: al pie de la cruz pintó una gigantesca rosa, símbolo místico cuya antigüedad se pierde en la noche de los tiempos.
Baigent, Leigh y Lincoln admiten que no existe una explicación satisfactoria del rechazo de la cruz y la crucifixión por parte de los templarios. Pero no reconocen la grave debilidad que significa este rechazo en sus razonamientos. Si los templarios y sus asociados rechazaban a la cruz y la crucifixión (por cualquier razón), ¿por qué iban a dedicarse a preservar el secreto de la descendencia física de Jesucristo y a restablecerlos en el poder? Una explicación posible que los autores plantean luego es que quien murió en la cruz fue un falso Jesucristo, y que el verdadero escapó. Pero ése no parece ser el tenor de las afirmaciones de los templarios: «Cristo es un falso profeta» y no «ése era un Cristo falso». Y ¿cómo interpretar la observación acerca de que el crucifijo es «demasiado joven» para ser objeto de veneración? De hecho, existen muchas pruebas que demuestran que las preocupaciones de los templarios eran otras, inmemoriales y mucho más misteriosas.
Los templarios también fueron acusados, tanto por la Iglesia como por persistentes rumores populares, de creer que las cabezas barbadas y las calaveras que adoraban en secreto podían «hacer florecer los árboles y germinar la tierra». Esta acusación pude parecer inocua a primera vista, pero, de hecho, vincula firmemente las prácticas y tradiciones templarias con las antiguas religiones precristianas de la fertilidad, con cosas que no eran «demasiado jóvenes» para tener verdaderos poderes ocultistas. Existen muchas otras cosas que los autores no consideran, por ejemplo el hecho de que los templarios gritaban «Selah» y otras palabras «sin sentido» cuando se postraban ante las cabezas. «Selah» aparece ocasionalmente al final de algunos versos de los Salmos, y los eruditos han sugerido que podía tratarse de una indicación musical para los directores de coros. Pero hay otra explicación posible: ¿no sería una corrupción de «Shiloh»?. Shiloh es un antiguo emplazamiento en las montañas cercanas a Jerusalén (los templarios nacieron en Jerusalén), al que los antiguos judíos consideraban lugar sagrado y cuyo nombre aparece en el Antiguo Testamento para indicar al «Mesías». Sin embargo, como la misma Jerusalén y el Sabbath judío, Shiloh era considerado mujer por los judíos, lo cual resulta muy significativo.
TRAICIÓN Y CAÍDA.
Los caballeros templarios fueron entregados a traición a la Inquisición, y arrestados simultáneamente el viernes 13 de octubre de 1307. Dada la preocupación medieval por la numerología, quizá eso sea significativo. Y aunque quienes atacaron a los templarios no tomaran en cuenta esos detalles supersticiosos, quizá alguien lo hizo. Porque según argumentan los autores, alguien organizó la caída de los templarios, pero les avisó con anticipación, y les permitió destruir la mayor parte de sus archivos y llevar a lugar seguro su enorme tesoro y sus reliquias sagradas (incluido, quizá, el sudario de Turín y la cabeza momificada de Cristo). Quizás al Priorato de Sión le interesó en un momento dado reprimir a su brazo militar con tal de evitar males mayores: por ejemplo, para evitar que el misterio central, el tesoro o sus propósitos a largo plazo resultaran destruidos.
El número 13 desempeña un papel significativo en el misterio revelado por Baigent, Leigh y Lincoln. Partiendo del libro de éstos, consideremos una de las muchas sugerencias que arrojan luz sobre dicho número. Los registros afirman que el Gran Maestre del Priorato de Sión desde 1637 hasta 1654 fue J. Valentin Andrea. A principios de ese mismo siglo el movimiento Rosacruz -una misteriosa fraternidad que decía poseer ciertas «verdades espirituales»- había anunciado su existencia en Europa. Andrea era un rosacruciano practicante, aunque sabía que durante 200 años todas las herejías habían sido severamente castigadas por la Iglesia.
Andrea organizó en Europa una red de sociedades semisecretas, las Uniones Cristianas, destinadas a preservar algunos «conocimientos» que la Iglesia ortodoxa consideraba heréticos. Cada una de esas uniones estaba encabezada por un «príncipe» anónimo, asistido por 12 seguidores. Este número, por supuesto, evoca inmediatamente las bandas de brujas -12 hombres o mujeres dirigidos por un «familiar» o iniciado- y el grupo formado por Jesús y sus 12 discípulos.
Pierre Plantard de Saint-Clair fue al parecer elegido Gran Maestre del Priorato de Sión el 17 de enero de 1981. También se dice que es un descendiente directo de Cristo.
Un hecho particularmente fascinante que citan los autores está relacionado con Juan XXIII. El hecho de que Angelo Roncalli tomara ese nombre al ser elegido en 1959 resulta sorprendente, si se considera que un antipapa del siglo XV también se llamó Juan XXIII. Después de la muerte del papa moderno, Pier Carpi formuló la hipótesis de que él había sido el «hermano Johannes» cuyas profecías se habían revelado tan acertadas. También hubo quien sugirió que era miembro de la Rosacruz y del Priorato de Sión. ¿Acaso adoptó el nombre de Juan porque era el nombre de pila de Jean Cocteau, Gran Maestre de Sión en aquella época?.
La coincidencia parece más significativa si se considera otro hecho: el papa Juan moderno decretó que los católicos tenían permiso para ser masones, lo cual representó un giro de 180 grados en la política del Vaticano. Los masones dicen ser descendientes directos de los mismos caballeros templarios, pero también de organizaciones como las Uniones Cristianas. Además, Juan XXIII proclamó que el hecho más importante de la crucifixión no fue la resurrección, sino el derramamiento de la sangre de Cristo. Esta extraña proclamación hace pensar en el Santo Grial, el receptáculo que, según se cree, recogió la sangre que Cristo derramó en la cruz, mientras que para Baigent, Leigh y Lincoln la sangre de Cristo significa la línea sanguínea, la descendencia de Cristo.
Pero de hecho, como veremos, las implicaciones de la sangre son más antiguas y más amplias de lo que suponen los autores. La mayor parte de los cristianos se sorprenderán al saber, por ejemplo, que la palabra sabbath, sábado (del acadio shabattu o shapattu), significa originalmente «festival de la diosa de la Luna que menstrua».
Son estos temas, aparentemente desvinculados entre sí, los que empezaremos a analizar, descubriendo una red de sociedades secretas y públicas conectadas entre sí.
Cristo se encuentra con María Magdalena después de su resurrección. ¿Acaso fue un encuentro entre marido y mujer?.
¿Se casó Jesucristo? Según Michael Baigent, Richard Leigh, y Henry Lincoln, autores de "The holy blood and the Holy Grail", los propios Evangelios lo sugieren.
Citan, en particular, el primer milagro importante de Jesús, la transformación de agua en vino en las bodas de Caná (Juan 2:1-13). Según la conocida historia, Jesús y su madre María fueron invitados -o «llamados»- a una boda campesina. Por razones que el Evangelio no explica, María pidió a Jesús que repusiera el vino, cosa que normalmente hubiese correspondido al dueño de casa o a la familia del novio. ¿Por qué iba a hacerlo, a menos que, en realidad, se tratara de su propia boda? Hay pruebas más directas que aparecen inmediatamente después de la realización del milagro, cuando «el maestresala de la boda llamó al novio y le dijo "Todos sirven primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos el inferior, pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora".» La implicación es clara: la boda es la del mismo Cristo.
Si la suposición es correcta, hay que preguntarse: entonces, ¿quién fue la esposa de Cristo? Nuevamente, los autores tienen una respuesta. Las dos candidatas más obvias, después de leer los Evangelios son María Magdalena y María de Betania. Los autores suponen que esos dos personajes son en realidad una sola mujer, y que fue la esposa de Cristo. En los Evangelios apócrifos, que fueron suprimidos a principios de la historia de la Iglesia, se encuentran algunas confirmaciones de esta teoría. En el Evangelio de María, por ejemplo, Pedro habla a María Magdalena con estas palabras: «Hermana, sabemos que el Salvador te amaba más que al resto de las mujeres. Dinos las palabras del Salvador que recuerdes, que tú conoces pero nosotros no.» Después, Pedro se queja a los demás discípulos «¿Verdaderamente hablaba en privado con una mujer y no abiertamente con nosotros? ¿Debemos dar media vuelta y escucharla a ella? ¿La prefería a nosotros?» Más tarde, uno de los otros discípulos lo consuela: «Seguramente el Salvador la conocía muy bien. Y por eso la amaba más que a nosotros.»
El Evangelio de Felipe es aún más enfático: «Y la compañera del Salvador es María Magdalena. Pero Cristo la amaba más que a todos los discípulos y solía besarla con frecuencia en la boca. Los demás discípulos se ofendieron por esto y expresaron su desaprobación. Le dijeron "¿Por qué la amas más que a todos nosotros?" El Salvador respondió diciéndoles "¿Por qué no os amo como a ella?"»
Los autores señalan que, hacia el final de ese Evangelio, hay otro pasaje relevante que, para quienes estén dispuestos a aceptarlo como prueba, resuelve la cuestión: «Está el Hijo del hombre y está el hijo del Hijo del hombre. El Señor es el Hijo del hombre y el hijo del Hijo del hombre es el que es creado por medio del Hijo del hombre.»
@t.
LOS TEMPLARIOS.
"NON NOBIS DOMINE, NON NOBIS SED NOMINE, TUO DA GLORIAM".
Este histórico lema de los templarios impuesto a la Orden por su primer padre espiritual, San Bernardo de Claraval, sumariza en unas pocas palabras el ideal y el propósito de su existencia.
Los primeros hermanos no vivían y luchaban por interés personal, sino por un concepto, el establecimiento de la sociedad cristiana, una civilización dedicada a la gloria de Dios. La caballería de hoy intenta emular esta gran tradición en el hecho de que sus trabajos y vidas deben ser un ejemplo para otros y como una hermandad tener como objetivo llegar a construir una aristocracia del espíritu.
Un caballero templario entiende que hay un Dios, una vida creada por El, una verdad eterna y un propósito divino. En consecuencia esta implícito que la verdadera existencia y las bases históricas de la Orden tienen por objeto:
1.- Luchar contra el materialismo, la impiedad y la tiranía en el mundo.
2.- Defender la santidad del individuo.
3.- Afirmar la base espiritual de la existencia humana.
Este es un tremendo objetivo, pero esta es la elección de la caballería. Es por lo tanto el deber de los caballeros prepararse y equiparse a si mismos para sostener esas creencias fundamentales. La misión original de la Orden es tan real hoy en día como lo fue en 1118 cuando se fundo, sólo que las circunstancias han cambiado.
Las crisis y los retos que afronta hoy en día la humanidad reclaman una cruzada que es más importante que cualquiera a que se haya enfrentado la Orden en el pasado. La continuidad de nuestra civilización, con todos sus errores es el reto de hoy en día. En consecuencia es necesario canalizar el trabajo y las actividades de la Orden de tal modo que sea posible entablar esa batalla ideológica que nos reta para la defensa de los valores que sostiene una sociedad basada en la ética y construida a través de siglos.
Trabajando por estos principios fundamentales, la Orden cooperara con otras ordenes similares a través del mundo en contra del desmoronamiento y los elementos destructivos que prevalecen hoy en la sociedad humana. Sin embargo, no es suficiente oponerse a estos males, la Orden debe sostener la justicia natural y los derechos fundamentales del hombre y estimular la descentralización del poder político del estado reconociendo el derecho de los pueblos y las naciones a gobernarse a si mismos dentro de su medio económico natural.
De acuerdo con estos principios, la Orden reconoce a todos los seres humanos como hijos de Dios, sin relación a raza o sexo y que tienen el derecho de buscar su bienestar material y desarrollo espiritual en condiciones de dignidad, de seguridad económica y de igualdad de oportunidades. La consecución del marco de referencia para que esto sea posible debe constituir el objetivo central de toda política internacional.
La Orden apoya la libertad de expresión, de conciencia y de religión; defensa colectiva y medidas positivas para erradicar la pobreza y la injusticia que amenazan la paz del mundo.
La Orden entiende que la felicidad y la dignidad no solo dependen del bienestar físico sino de cosas en las cuales a las personas les sea posible tomar un interés vivo y profundo mas allá de sus propias vidas privadas.
La Orden cree en políticas claras y practicas, siendo aquellas las que aseguren una vivienda decente, atención sanitaria, fomentando que todos tengan la oportunidad de vivir una vida total y activa, pudiendo desarrollar sus talentos naturales.
La Orden fomenta el patriotismo, expresado en el orgullo hacia la propia tierra y sus logros y el reconocimiento del lugar que le corresponde entre las naciones y sus deberes para con la humanidad. Sostiene además la idea de que cada nación debe establecer los mecanismos apropiados para vigilar y aconsejar la mejor utilización de los recursos naturales, en vista de la crisis que se producirá a la larga de minerales esenciales, petróleo, agua, etc.., como también en la agricultura y la forestación
Entiende que la educación es probablemente la responsabilidad más importante que tienen aquellos encargados de la administración para proveer de instrucción adecuada a nuestras futuras civilizaciones. Se estima que la única política educacional realista es la que se dirija a asegurar los requerimientos que exige la era tecnológica, debiendo también respetarse la persona humana y su derecho y deber de hacer una elección justa, sin comprometer la capacidad del individuo de reflexionar y decidir.
Mientras la educación determine el futuro de la civilización la Orden aboga por una línea de acción militante pero sin sectarismos, para encauzar la consecución de los objetivos, en todos estos importantes aspectos.
En conclusión la Orden cree que los objetivos y espíritu de la misma desde un punto de vista histórico, espiritual e ideológico deben promoverse cada día mas, recuperando los valores culturales y morales del mundo occidental.
CÓDIGO TEMPLARIO.
Los que son soldados del Temple son soldados de Dios. Como tales deben siempre andar con Dios y ser más que simples mortales. Deben conducirse con humildad y ser los más honorables, los más nobles, los más corteses, los más honestos y los más caballerosos.
El templario debe servir a la Orden y no esperar ser servido por ella. Que lo que colabore lo haga en servicio de Dios y no debe esperar recompensa salvo el saber que con ello honra a la Orden por su devoción.
El templario no debe causar a ninguna criatura herida o daño, sea esta una criatura humana u otra, sea por ganancia, placer o vanidad. Al contrario, el templario debe intentar llevar la justicia a todos aquellos que no la reciben porque todos son hijos de Dios y a todos a concedido Dios el don de la vida.
Ante todos los seres el templario debe demostrar caballerosidad, cortesía y honestidad, teniendo presente que son testigos de Dios.
Un templario debe vivir cada día como un crítico del día anterior, de esta manera cada nuevo amanecer será un paso hacia una mayor nobleza.
Ningún templario deberá ofender de forma alguna a una persona u otro ser. Para todos el templario debe ser un ejemplo de caballerosidad.
Ninguna mujer deberá temer nada de un templario, ni de sus palabras ni de sus acciones. Ningún niño deberá padecer tampoco ese temor. Ningún hombre, no importa cuan rudo sea, deberá temer a un templario.
Donde hay debilidad allí el templario debe llevar su fuerza. Donde no hay voz allí el templario debe llevar la suya. Donde están los más pobres allí el templario debe distribuir su generosidad.
Un soldado del temple no puede estar esclavizado por creencias sectarias u opiniones estrechas. Dios es la verdad y sin Dios no hay verdad. El templario debe siempre buscar la verdad porque en la verdad está Dios.
Jamás un templario debe deshonrar a otro, porque dicha conducta le deshonrará a él y llevará descrédito a la Orden.
EN SU CONDUCTA EL TEMPLARIO:
* No debe ser brutal.
* No debe emborracharse en forma ofensiva.
* No debe ser ni inmoral ni amoral.
* No debe ser cobarde ni bestial.
* No debe mentir ni tener intenciones maliciosas.
* No debe buscar posiciones de engrandecimiento dentro de la Orden. Se contentará con aquellos puestos que le sean encomendados para mejor servirla.
* No debe juzgar a nadie dentro o fuera de la Orden por sus posesiones o su posición social. Antes al contrario debe juzgar por el carácter y la bondad o falta de ellos.
· Debe expresar verdadero sometimiento a los principios del Temple y obediencia a sus oficiales en todas las cosas de la Orden, en tanto entienda que sean verdaderos templarios y merezcan dicha obediencia.
· Debe ser un verdadero patriota hacia la tierra que Dios le ha dado.
· No debe cazar a ninguna criatura ni por vanidad ni por deporte.
· No debe matar a ninguna criatura salvo para alimentarse o en defensa propia.
· Debe mantenerse firme y veraz en las justas causas de Dios.
· No tomará actitud ofensiva contra ningún hombre por la forma en que se dirige a Dios, aunque esta sea diferente o extraña. Antes al contrario el templario deberá intentar entender como otros se acercan a Dios.
· Debe siempre ser consciente de que es un soldado del Temple y tratar siempre que sus obras sean un ejemplo para los demás.
CRONOLOGÍA HISTÓRICA DE LA ORDEN.
1ª parte – hasta el 19-3-1314
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1.118/1.119 - Nos dice Guillermo, que fue canciller del Reino de Jerusalem y Obispo de Tiro en su “Historia rerum in partibus transmarinis gestarum” que:
“En aquel año de 1.119, ciertos nobles caballeros, llenos de devoción a Dios, religiosos y temerosos de Él, poniéndose en manos del señor patriarca para el servicio de Cristo, hicieron profesión de querer vivir perpetuamente siguiendo la costumbre de las reglas de los canónigos, observando la castidad y la obediencia y rechazando toda propiedad. Los primeros y principales de entre ellos fueron dos hombres venerables, Hugo de Payens y Godofredo de Saint-Omer”
Otro historiador, (esta vez en el S XIII), Jacobo de Vitry, que fue obispo de Acre, nos cuenta asimismo ese acontecimiento en su “Historia orientalis seu hierosolymitana”. Este, nos añade algún dato más que el anterior:
“Se comprometieron a defender a los peregrinos contra los bandidos y ladrones, a proteger los caminos y a constituir la caballería del Rey Soberano”
“Observaban la pobreza, la castidad y la obediencia según la regla de los canónigos regulares..”
Al principio no fueron más que nueve... y durante nueve años, se vistieron con ropas seculares... ”
“Y como no tenían iglesia ni lugar en que habitar, el rey les alojó en su palacio, cerca del Templo del Señor... y por esa razón se les llamó más tarde –templarios.“
Tenemos ya de entrada un problema para situar la fecha de inicio de la Orden o de presentación ante Balduino II. Algunos historiadores abogan por 1118 y otros por 1119. Dado que las crónicas son posteriores, y conociendo que el viaje a Europa de Hugo de Payens se produce en 1127, tomamos la de 1.119 ya que entre uno y otro pasan esos nueve años.
De todas formas, no se nos escapa que sus actividades se iniciaron mucho antes.
Hugo de Payens nació en Troyes, se supone que alrededor de 1.080. Fue oficial de la casa de Champagne y participó en la primera cruzada como responsable de las huestes del conde de Blois y de la Champagne. Se casó y tuvo un hijo “Teobaldo”. Falleció el 24 de mayo de 1136 siendo maestre del Temple.
Los caballeros fundadores de la Orden fueron, según la crónica:
. Hugo de Payens.
. Godofredo de Saint-Omer.
. Godofredo Bisol.
. Payen de Montdidier.
. Archembaud de Saint Aignant.
. Andrés de Montbard
. Gondemar.
. Hugo de Champagne.
. Jacques de Rossal.
En todo el proceso de formación de la Orden tiene un papel importante de apoyo o incluso de incitación a su formación, el Rey de Jerusalem Balduino II. Efectivamente estuvieron residiendo en una parte de su palacio (las caballerizas) pegado a la mezquita de Al-Aqsa, precisamente encima de las ruinas del templo de Salomón. Algo más tarde, los monjes custodios del Santo Sepulcro, les ceden un terreno contiguo a esas caballerizas.
Durante esos nueve años, los nueve caballeros se ganaron una justa fama en la defensa de los peregrinos. Si nos atenemos a las crónicas, durante ese tiempo no aceptaron a ningún hermano nuevo, pero nos dice la lógica que la protección de los caminos, aunque fuera solamente el de Jaffa-Ramleh-Jerusalem precisaba de más hombres para que fuera de la efectividad que se dice tenían. Por ello podemos pensar que aunque no fueran más que nueve los caballeros, debían de tener una pequeña tropa regular de soldados a sus órdenes.
1.127 – Es en este año en que Hugo de Payens y cinco de sus caballeros, portando una carta de presentación de Balduino II a Bernardo de Claraval y financiando el rey de Jerusalem el viaje, regresan a Europa.
En esa carta se pide a la iglesia que de protección a ese grupo de hombres y les ayude a cumplir su misión. Misión que era la de dar a conocer la Orden entre la nobleza europea y reclutar hombres para la Orden y lo que es lo mismo, para la protección de Tierra Santa. Pero la más importante misión era la de obtener la protección de Bernardo de Claraval, que era también sobrino de Andrés de Montbard, para obtener la autorización eclesiástica para la fundación de la Orden y la aprobación de su “regla” de vida.
La “regla”, llamada después primitiva o latina fue redactada en Oriente, probablemente con la ayuda del patriarca Balduino II. Se basa en la regla agustiniana, que rige a los canónigos regulares del Santo Sepulcro de Jerusalem pero discrepa de la misma en cuanto la del Temple hace referencia a la doble condición de monjes y de soldados, cosa impensable entre los seguidores de San Agustín.
Esta regla, de la que se dice que la última versión, antes de presentarse al concilio fue realizada por Bernardo de Claraval, fue escrita en latín, contaba con sesenta y ocho artículos y una introducción que resaltaba la dimensión de religiosos, de los monjes - soldados:
“ A vosotros, que habéis hecho voluntaria renuncia de vuestras voluntades personales, que prestáis servicio de caballería al Rey con armas para la protección de vuestras almas, velad en un sentido universal al escuchar maitines y todos los servicios, según se establece en el lugar canónico y lo que dicten los maestres regulares de la santa ciudad de Jerusalem...”
1.128. - Contando con el apoyo de San Bernardo, el Maestre consigue que el Papa Honorio II convoque un concilio que autorizará eclesiásticamente la orden ya fundada.
Pensemos que en aquel tiempo, la convocatoria de un concilio no era tan inusual como en la actualidad. En aquel mismo año se celebró otro en Arras y tres años antes se habían celebrado cinco, pues después de la solución a la “querella de las investiduras” hacía falta ir precisando y solucionando los puntos de conflicto entre la Iglesia y el poder temporal.
El 14 de enero dan inicio las sesiones del concilio de Troyes. Asisten un cardenal (Mateo de Albano)que preside el concilio como legado papal en Francia, dos arzobispos, (los de Reims y Sens con sus obispos sufragáneos- 10 en total-), 6 abades, (los de Vézelay, Cîteaux, Clairvaux -San Bernardo-, Pontigny, Troisfontaines, Molesmes ), algunos personajes laicos tales como Teobaldo de Blois (conde de Champaña), Andrés de Baudement (senescal de champaña) el conde de Nevers y por supuesto una gran cantidad de clérigos del Cister que impulsó las ideas reformistas y cuya asistencia fue altamente positiva para llevar a buen fin la aprobación de la regla.
1.130. - Después del concilio se dedican a recorrer Europa en busca de caballeros y donaciones para la Orden. Consiguen importantes dádivas de la mayoría de las casas reinantes y establecen las bases de las provincias templarias en el continente, Inglaterra y Escocia. Antes de partir hacia oriente, lo que harán en compañía de Fulco de Anjou, que viajaba a Palestina para desposarse con la heredera del reino, Payens nombra a Payen de Montdidier “maestre de Francia” y este último se dirige a París mientras los demás parten a Tierra Santa. El balance de lo obtenido es muy positivo. En hombres, más de trescientos caballeros son los que se embarcan. En donaciones, además del oro se han conseguido los “relief” de importantes feudos y la propiedad de iglesias, derecho de limosnas de determinadas iglesias en días estipulados, granjas y lugares. En prestigio, se puede decir que tanto la iglesia como los poderes seculares conocen ya la nueva milicia.
En ese mismo año, escribe Bernardo de Claraval su “De laude novae militiae” (aunque algunos autores sitúan el texto entre los años 1130-1136). En ese elogio, según dice el mismo Bernardo de Claraval, largamente solicitado por Hugo de Payens, intenta conciliar la idea del monje y del guerrero en una sola persona y a la vez y de forma muy audaz, cruza el umbral de la llamada “guerra justa” en la cual se combate por el bien común a la “guerra santa” en la cual se combate en nombre de Dios.
“Un Caballero de Cristo es un cruzado en todo momento, al hallarse entregado a un doble combate: frente a las tentaciones de la carne y la sangre, a la vez que frente a las fuerzas espirituales del cielo. Avanza sin temor, no descuidando lo que pueda suceder a su derecha o a su izquierda, con el pecho cubierto por la cota de malla y el alma bien equipada con la fe. Al contar con estas dos precauciones, no teme a los hombres ni a demonio alguno. ¡Moveos con paso firme, caballeros y obligad a huir al enemigo de la cruz de Cristo! ¡ Tened la seguridad que ni la muerte ni la existencia os podrán alejar de su caridad! ¡Glorioso será vuestro regreso de la batalla, dichosa vuestra muerte, si ocurriera, de mártires en combate! “
1136 - El 24 de mayo fallece Hugo de Payens. Le sucede Roberto de Craón, llamado “El Borgoñés”, un noble proveniente de Anjou.
Si con Hug de Payens se crea la Orden y se da a conocer entre la nobleza y el clero europeos, con Robert de Craón se consolida, se crea una base sólida y estructura para poder gobernarla con eficiencia. A lo largo de su maestrazgo muestra dotes de líder hábil y diplomático. Tiene la sensatez de renunciar a la herencia de Alfonso I de Aragón y consigue importantes privilegios de la Iglesia.
1139 - (29-03) Se promulga la bula “OMNE DATUM OPTIMIM” que fue la “carta magna” de la Orden. En ella, Inocencio II libera al Temple de toda sujeción a la autoridad eclesiástica, excepto la del Papa y concede además otros importantes privilegios:
· Les permite conservar el botín tomado a los sarracenos.
· Sitúa la Orden bajo la tutela exclusiva de la Santa Sede, de forma que únicamente dependerá e la autoridad del Papa.
· Reseña que la autoridad de la Orden recae en el Maestre y sitúa la “casa capitana” en Jerusalem.
· Estipula que se debe de tener la condición de hermano profeso para ser elegido maestre y que la elección deben de realizarla “todos los hermanos juntos o por lo menos los más juiciosos de entre ellos”.
· Prohibe modificar “la regla”. Solamente el maestre, con la venia del capítulo ostentará esa facultad.
· Prohibe que se exija a la Orden ningún tipo de servicio u homenaje feudal.
· Prohibe que los que abandonan el Temple sean admitidos en otras ordenes, salvo con la autorización del maestre o del capítulo.
· Confirma la exención de diezmos y el disfrute de los recibidos, con el consentimiento del obispo.
· Les autoriza a tener sus propios capellanes, quedando estos fuera de toda jurisdicción diocesana.
· Concede a la Orden la facultad de construir oratorios en lugares anexionados al Temple, para orar y ser enterrados allí.
1140 - Es probablemente el año en que se produjo la traducción de la regla Latina, al francés. Esa traducción se realizó con algunas modificaciones sustanciales:
· Se suprime el periodo de prueba o noviciado, excepto para los capellanes.
· En su artículo 2º “De los hermanos excomulgados”, el traductor sustituye “ubi autem milites non excommunicatos congregare audient...”, justamente por el texto contrario “Allá donde conocierais que están reunidos caballeros excomulgados, allá os mandamos que vayáis”. Del resto del artículo se evidencia que no se trata de un error de transcripción, sino que el cambio fue realizado con toda la intención.
- Los templarios obtienen la ciudad de Gaza y la fortaleza de Safed, en Galilea
1144 - La bula “MILITIS TEMPLI” les concede el beneficio de hacer colecta una vez al año en cada iglesia secular.
- Cae en manos del Islam, el condado de Edesa, en Tierra Santa. Es el hecho que desencadena la II cruzada.
1145 - La bula “MILITIA DEI”, dirigida a los obispos, les notifica la autorización al temple para construir sus oratorios.
1147 - Eugenio II asiste al capítulo general de la Orden, en la nueva casa de París, estando presente el Rey de Francia, el arzobispo de Reims y diversos prelados. Se reunieron 130 caballeros de la Orden. En esa reunión, realizada precisamente para preparar la cruzada, es donde el Papa concede al Temple la cruz en el manto, “en el lado izquierdo por encima del corazón”. Los cronistas no dan más detalles de la cruz, salvo que era de tela, cosida en el manto y “... los del temple la llevan sencillamente bermeja...”
1149 - Fallece Roberto de Craon. Le sucede Everardo de Barres, el cual parte para Francia en compañía de Luis VII que asimismo regresa de la cruzada
1150 - De Barres preside un capítulo en París (14-05-1150). Andrés de Montbar, Senescal de la Orden, le escribe una carta anunciándole la muerte de Raimundo de Antioquía y le reclama en Jerusalem.
1151 - En lugar de regresar a Tierra Santa, De Barres decide buscar una vida más tranquila y se retira al monasterio cisterciense de Cîteaux. El temple reclama su vuelta en varias ocasiones, sin resultado. Fallece el 25-11-1174 en el mismo monasterio. Bernad de Tremelay es Maestre del Temple. Diversas fuentes citan también a Hugo Jofre como Maestre.
1153 - En el sitio a la fortaleza de Ascalón, fallece Tremelay. El nuevo maestre es André de Montbart, de la familia de Bernardo de Claraval.
1156 - (17-01)Fallece Andrè de Montbard. Le sucede Bertrand de Banqueford. En este tiempo, el nº de templarios llega a 20.000 y sus rentas a 40.000.000 de francos.
1160 - La bula “DILECTI FILII” obliga al clero secular a aceptar la cuarta parte de la donación testamentaria (en lugar de la tercera, como venía siendo habitual), por parte de quienes deseaban ser enterrados en cementerios templarios.
1163 - Queda estructurada la organización de la Orden, a través de los “Retraits”. Constaban de 675 artículos y se agregaron a la “Regla” de la Orden. Definían la vida conventual y el estado jerárquico, regulaban los capítulos, la elección de Maestre, y los castigos y penitencias para las violaciones de la regla. Asimismo fijaban la forma de admisión de los aspirantes.
1169 - Es elegido Maestre Felipe de Mailli (o de Naplusia).
1171 - Se produce la renuncia del maestre F. De Mailli. Es elegido Odón de Saint Amand, que había sido mariscal del Reino de Jerusalem. Este último fue hecho prisionero por Saladino, en Sidón y muere en cautividad, en Damasco en 1179.
1179 - Es Maestre, Arnoldo de Torroja. Que había sido Maestre de Cataluña y Aragón.
1181 - El Papa amonesta a templarios y hospitalarios por sus continuas rencillas y luchas internas.
1185 - Fallece Arnoldo de Torroja y le sucede Gerard de Ridefort.. Es posible que entre los dos fuera Maestre Frai Terrico.
1187 - El sultán Saladino derrota a los cruzados en la batalla de Hattin. Mueren en la contienda 200 templarios. Se pierde la ciudad de Jerusalem.
Cae San Juan de Acre. El Temple se instala en Chipre. Gregorio VIII llama a la III Cruzada.
1189 - (04-10) Muere G. De Ridefort intentando reconquistar Acre. En manos cristianas, en Tierra Santa quedan unicamente Tiro, Tripli y Antioquia.
1190 - Es Maestre Robert de Sable, natural de Anjou.
1191 - Reconquista de Acre. Los Templarios vuelven a su establecimiento principal.
1192 - (05-04)El Temple abandona el castillo de Nicosia y toda la isla de Chipre.
1193 - Muere R. De Sablé. Gilbert Erail le sucede. Había sido Maestre de Provenza.
1198 - Ponce Rigaldo Maestre. Había sido Maestre de España.
1200 - La red de establecimientos dentro de Europa proporciona servicios financieros fiables, honrados y eficaces a los gobernantes, incluso a los reyes de Inglaterra y Francia.
1201 - Felipe de Plaissiez es Maestre.
1208 - Inocencio III hace reproches al Temple.
1209 - Guilaume de Chartres, Maestre.
1210 - El Temple ataca el castillo de Khawabi, de la secta de los assasins.
1218 - Se entrega a la 0 el Châtel Pélegrin.
1219 - Muere Chartres en Damieta. Le sucede Pierre de Montaigú, que fue preceptor de Jaime I, en Monzón.
1229 - La 0rden se enfrenta a Federico II que intenta sin éxito tomar Acre.
1230 - (1230-1235) Estatutos jerárquicos (usos y costumbres).
1232 -Armand de Perigoud, Maestre. Negocia con el sultán de Damasco la restauración del culto cristiano en Jerusalem.
1244 - Richard de Bues, Maestre. Muere Armand de Perigoud y 312 caballeros en la batalla de Herbiya. Perdida definitiva de Jerusalem.
1247 - Guillaume de Sonnac, Maestre.
1249 - (06-06) Batalla de Damieta.
1250 - Batalla de"Mansurah". Luis IX y el Temple sufren una impresionante derrota. En la retirada muere de Sonac (05-04). Le sucede Reinaldo de Vichiers, preceptor de Francia y Mariscal de la Orden El temple tiene 20.000 miembros.
1256 - Muere Vichiers. Thomas Berard Maestre.
1257 - (1257-1267) Consideraciones (ceremonias).
1267 - Profesa Jacobo de Molai.
1271 - El sultán de Egipto, Baibars captura el Krak de los Caballeros, de la Orden del Hospital.
1272 - Muere Bérard. Le sucede Guillaurne de Beaujeu
Entre los dos es posible que fuera Maestre Wilfredo de Salvaing.
1274 - El concilio de Lion intenta la unión entre templarios y hospitalarios.
1285 - Es coronado Felipe IV, rey de Francia.
1287 - Se pierde Trípoli. .
1291 - Se pierde San Juan de Acre, ultima ciudad cristiana en Tierra Santa.
De Beaujeu muere en el combate. Thibau Gaudín le sucede
1294 - (¿1292/1296?)J. De Molay es Maestre.
1299 - Expedición templaria a Egipto.
1303 -Se pierde la isla de Rouad, frente a la fortaleza de Tortosa.
1304 - Conclave de Perusa. Surgen las primeras acusaciones contra el Temple
1305 - (14-11) Clemente V (Beltrán de Got) es coronado Papa en Lyon.
Propuestas del Papa para unificar las ordenes militares.
1306 - Clemente V ordena venir desde Chipre a J. De Molay.
1307 - A primeros de año llega De Molay a Paris.
- (14/09) . El Rey de Francia envía a los jueces cartas selladas con la orden de arresto.
- de los templarios por “presunciones y violentas sospechas” originadas por la “denuncia” de Esquieu de Floryan.
- (14/10). Se difunde en Paris el manifiesto real y se ejecuta la orden de arresto. La acusación es de apostasía, ultraje a Cristo, ritos obscenos, sodomía e idolatría.
- (19/10 al 24/11).Se procede a los interrogatorios. De los 138 interrogados, 36 mueren por torturas.
- (27/10). Clemente V protesta ante Felipe de Francia por el arresto.
- (22-11). La bula PASTORALIS PRAEMINENTIAE, de Clemente V ordena a los príncipes cristianos que arresten a los templarios. El cambio de actitud se debe, acusaciones.
1308 - (25/3) El rey de Francia convoca los Estados Generales y exige que los templarios sean condenados. (26/5) Felipe El Hermoso se desplaza a Poitiers para entrevistarse con el Papa .(27/6 al 1/7) 72 templarios comparecen ante Clemente V. El Rey mantiene la custodia de los bienes, pero la de las personas pasa a la Iglesia. (12/8) Se nombran comisiones eclesiásticas bajo la autoridad del obispo de cada diócesis.
1309 - (8/8) Abre las sesiones la comisión eclesiástica de París, un año después de su constitución.
(26/11) Comparece ante la comisión J. De Molai.
1310 - (11 de mayo) Concilio provincial en Sens - 45 templarios revocan sus confesiones, son acusados de "relapsos". Son quemados al día siguiente.
1311 - (5 de junio) la comisión episcopal da por terminados sus trabajos, coincidiendo en que no se puede condenar a la Orden sin haber oído públicamente su defensa. (16-10) Apertura del Concilio de Vienne.
1312 - (20-03)Felipe se persona en el Concilio de Vienne.
(22/3) supresión sin condena. Vox in excelso. En Escocia no se promulga dado que el Rey Robert de Bruce estaba excomulgado.
(2-5) La bula Ad Providam distribuye los bienes del Temple.
1313 - Bulas papales para que los reconciliados fueran recibidos en monasterios.
1314 - (18/03) Sentencia contra Molay y signatarios (19/03) Muere en la hoguera Molay y Charnay.
En las demás provincias del Temple las reacciones fueron diversas siendo que en ningún caso se llegó a la violencia de Francia. En Aragón, por el concilio de Tarragona, fueron absueltos pasando a diversas órdenes, principalmente a la de Montesa como asimismo en Castilla-León. En Portugal, el rey Dionis creó una nueva orden y se les permitió pertenecer a la misma (Orden do Cristo); en Alemania, en que por el sínodo de Maguncia se dictó sentencia absolutoria, los caballeros se dispersaron siendo acogidos en su gran mayoría por la orden Teutónica; en Italia se entendió la inocencia de la Orden pese a haberse utilizado tortura en las confesiones; en Inglaterra se condenó a los templarios a guardar penitencia (concilio de Londres), pero no hubo violencia y en Escocia nunca llegó noticia alguna de la disolución de la Orden ni condena para los pertenecientes a ella.
Cuenta la leyenda, que en la misma pira crematoria, Jacques de Molay proclamó su inocencia y la de la Orden, y emplazó ante el «Juicio de Dios» al Papa Clemente V al cabo de un mes y al Rey Felipe el Hermoso en el plazo de un año. El Papa murió a los cuarenta días y el Rey en ocho meses.
A la suspensión de la Orden, se produce un reagrupamiento de los Templarios en dos niveles: Aquellos cuya pública actividad es conocida y vinculada a otras órdenes militares, y aquellos que intentan mantener la estructura original de la Orden en la clandestinidad.
A la larga es esta última decisión la que permite la supervivencia de la Orden del Temple hasta nuestros días.
Indudablemente hay un período oscuro que dura un par de siglos en que los Templarios deben defender su tradición en secreto.. Pero la Orden subsiste, dadas circunstancias indubitables en la historia universal, como es el periodo de los descubrimientos gracias a la cartografía y la experiencia en la navegación de los Templarios, la persistencia ininterrumpida de la Orden en Escocia, cuya fuerza se manifiesta en su apoyo a la dinastía Jacobita, en defensa de su independencia y ya en el siglo XVII, en Francia, con la formación de la "Garde Eccosse" organizada para la protección del Rey de Francia.
La clandestinidad termina con la proclamación de los Estatutos de 1705 y el Maestrazgo de Luis Felipe de Orleáns. De aquí en adelante la Orden ya no se oculta y son notables los hechos históricos y sociales de grande y menor envergadura en los cuales se encuentran envueltos los Templarios, como su evidencia en la Revolución Francesa, en el Imperio de Napoleón I y en el de Napoleón III, la independencia de Grecia y, por último, su participación en la resistencia para la liberación de Francia durante la II Guerra Mundial. Son algunos de los hechos destacables a lo largo de casi 700 años.
Paralela a la actividad social de la Orden, se desarrolla durante todos estos siglos un gran impulso cultural y científico-cultural. Los Templarios llevan a cabo una vida silenciosa dedicada al estudio y perfección de la vida espiritual, tanto individual como colectiva. Sus consecuencias se conocen a través de las diversas obras y trabajos que los eruditos reconocen como una seria contribución a la base cultural de la humanidad.
Hoy nuestra Orden se encuentra fuerte y bien establecida, pudiéndose destacar a través de Prioratos, Encomiendas y Preceptorías que se extienden desde el sur del Pacífico -Grandes Prioratos de Australia y Nueva Zelanda- hasta el norte y sur de América y prácticamente toda Europa desde la línea del Oder-Neisse hacia Occidente. Constituye una fuerza espiritual, moral, intelectual y social en todos los países donde se encuentra.
Por último, cabe destacar y repetir que la existencia de todos los grupos templarios vinculados a la O.S.M.T.H. se encuentran legalmente organizados de acuerdo con la legislación nacional de cada país.
ESTRUCTURA ORGÁNICA.
La Orden Soberana y Militar del Temple de Jerusalem (O.S.M.T.J.) se encuentra constituida por prioratos autónomos establecidos en diversos países del mundo
Son miembros de la misma las estructuras orgánicas de la Orden que con variado nivel, están asentadas en diversos estados o zonas territoriales. No es pues posible pertenecer a la Orden a titulo individual, sino que el ingreso deberá propiciarse necesariamente en una Encomienda o Priorato legalmente establecidos.
El Gran Priorato de España de la O.S.M.T.J. esta constituido como una asociación de acuerdo con la legislación española, e inscrito en el Ministerio del Interior, organismo al que debe rendir cuentas de sus actividades económicas - por tratarse de una organización sin fines de lucro - y de aquellos actos que puedan producir efectos jurídicos. Tal es el caso de la elección de Oficiales de la Orden o de la reforma de los estatutos.
En estos estatutos, la Orden tiene fijados sus propios fines donde puede leerse, entre otros los de:
«Promover virtudes cristianas, defender el orden social, practicar obras de misericordia, de beneficencia y caridad. Propagar las nobles tradiciones de la antigua caballería. Patrocinar los estudios históricos, heráldicos y genealógicos, particularmente en relación a la antigua tradición templaria, etc., etc.»
Una de las formas de cumplir con los fines que señalan a la Orden tanto sus "Reglas Originales", como los estatutos vigentes, es el estudio de temas templarios y su difusión. Esta labor se lleva a cabo con la colaboración de profesos y profesas, así como por personas especializadas e interesadas en los temas del Temple. Los trabajos se canalizan a través del Instituto Campomanes de Estudios medievales o se difunden a través de la revista "TEMPLE".
GRADOS E INSIGNIAS DE LOS MIEMBROS.
En el Temple existen los siguientes grados:
· Escudero - postulante
· Sargento - novicio/a
· Caballero o Dueña de Capítulo
· Caballero o Dueña Profeso
· Comendador/a
· Gran Oficial
· Prior
· Prior General
ESCUDERO - POSTULANTE.
Es aquella persona menor o mayor de 18 años, que está interesada en participar en las actividades de la Orden con la idea de postular posteriormente su ingreso en la misma
Es norma que todo postulante a ingresar en la Orden sea entrevistado personalmente, en una o más ocasiones por el Prior, o por algún otro Oficial del Consejo Prioral antes de que reciba el «placet» de su ingreso.
SARGENTO - NOVICIO.
Es aquella persona, mayor de 18 años que estando interesada en profesar, aún no se considera suficientemente preparada, bien por estimación propia, bien porque así lo estimen los Oficiales de la Orden.
Esta fase de preparación del candidato es dirigida por el Preceptor, que orientará personalmente o delegará esta función en algún otro Oficial especialmente designado al efecto.
El Sargento-novicio, una vez aceptado su ingreso en la Orden, adquiere los derechos y contrae las obligaciones correspondientes a su status.
La insignia o distintivo de los Sargentos consiste en la Cruz del Temple.
CABALLEROS o DUEÑAS de CAPÍTULO.
Quienes habiendo ascendido de Sargentos, o habiendo sido admitidos directamente por el Consejo Prioral al haberse valorado positivamente su documentación y circunstancias, se encuentran pendientes de la celebración de su Investidura e iniciación. Al realizarse ésta, pasarán a ser Caballeros o Dueñas Profesos.
En los actos oficiales usan dalmática negra proporcionada por el propio priorato.
La insignia de los Caballeros y Dueñas Profesos es la Cruz Coronada.
En los actos oficiales, los pertenecientes a este grado llevan el Manto Blanco con la Cruz roja del Temple en el costado izquierdo, birreta los Caballeros, peineta y mantilla las Dueñas y guantes blancos.
COMENDADOR / A.
Es aquel Caballero o Dueña profesos que ha ascendido a este grado por decisión del Consejo Prioral. El distintivo es la Encomienda de plata y la banda negra.
GRAN OFICIAL.
Es el comendador que ha ascendido a ese grado por decisión del Consejo Prioral. El distintivo de grado es la Cruz Coronada con trofeo militar.
PRIOR.
Es aquel Caballero o Dueña que el Consejo Prioral ha estimado debe ascender a ese grado. El distintivo es la Encomienda de oro y la banda roja
LOS MIEMBROS DEL CONSEJO PRIORAL SON:
Para acceder al Consejo Prioral debe ostentarse, al menos, el grado de Comendador. El Consejo Prioral lo forman los responsables de algunos de los diferentes departamentos organizativos en que se divide el Gran Priorato de España y actualmente son:
· El Prior General.
· El vice - prior.
· Senescal.
· Canciller.
· Arcarius (Tesorero).
· Preceptor.
· Cronista.
· Maestro de Ceremonias.
· Limosnero.
INFORMACIÓN PARA NEÓFITOS.
El ingreso en la Orden, se realiza básicamente mediante la invitación que ésta hace a través de alguno de sus miembros; en cuyo caso, el padrino o presentador asume la responsabilidad de los antecedente de su apadrinado.
Puede también suceder que algunas personas, por su propia iniciativa, se pongan en contacto con la Cancillería con el deseo de formalizar su ingreso.
En cualquiera de los casos, habiéndose realizado las entrevistas personales de rigor por el Prior o su delegado y oído el parecer del Preceptor, la Cancillería envía al solicitante una serie de impresos que, una vez cumplimentados por el interesado, deberán ser devueltos junto con tres fotografías tamaño carnet.
La documentación que se envía contiene:
- La solicitud de ingreso
- Un impreso para redactar el curriculum vitae
- Un impreso para redactar por el candidato (máximo 2 páginas) un resumen de sus conocimientos sobre la Orden.
- Un impreso para que el candidato (máximo 2 páginas) realice su autoanálisis.
Es de advertir que toda la documentación es absolutamente confidencial y a ella no tienen acceso más que los altos Oficiales de la Orden, los cuales actúan bajo el juramento de la no difusión de su contenido.
Por otra parte, en caso de que la información fuera incompleta o se detectara la falsedad en los datos proporcionados, se procederá a la incoación de un expediente por el Senescal de la Orden.
Una vez en poder de la Cancillería la documentación pertinente, se hace entrega de la misma al Consejo Prioral, órgano encargado de estudiar y resolver sobre la solicitud recibida.
La decisión del Consejo Prioral será inapelable.
En caso de ser aceptado, el postulante recibirá una comunicación directamente en la que se le indicará el grado con que ha sido aceptado, es decir si como Sargento o como Caballero/Freira de Capítulo.
Del mismo modo, se le informará de todo lo relativo a sus obligaciones respecto al sostenimiento económico de la Orden; cuota anual y coste de diplomas e insignias de grado. Es importante que el postulante sepa que el destino de las contribuciones económicas a la Orden del Temple está estrictamente controlado por la autoridad gubernativa y su objeto es precisamente promover los fines de la Orden.
Con posterioridad, el candidato aceptado como Sargento recibirá instrucciones relativas a la formación para su acceso al grado de Caballero de Capítulo y el aspirante aceptado como Caballero/Freira de Capítulo, recibirá instrucciones en relación a su investidura.
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