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(1) artículos de opinión.

PRIETAS LAS FILAS.

PRIETAS LAS FILAS. La derecha montaraz, tramontana, zafia, cerril y fascista, se camufló como voto útil en el PARTIDO POPULAR para ayudarse y ayudar al partido de la gaviota a alcanzar el poder.

El pueblo civil y soberano, mediante sufragio constitucional, despojó del poder al partido IMpopular de la derecha, por haber llevado a este País nuestro a una guerra IMpopular, ilegal, innecesaria e injusta, desoyendo la voluntad de su propio pueblo que era contraria a la misma. Pero, ITEM MÁS, sobre todo por mentir, ocultar, tergiversar, manipular y confundir al pueblo soberano sobre la autoría del sangriento y criminal atentado que se produjo en Madrid el 11 de marzo de 2004.

Al no tener el socaire del poder político (el económico es intrínseco a su propia naturaleza), a la “primera de cambio”, como cabía esperar, han aprovechado sin ningún miramiento y escrúpulo la oportunidad que le brindaba una manifestación popular contra la barbarie terrorista para agredir a un ministro del gobierno del pueblo y, por tanto, atacar a la soberanía de un pueblo democrático. Los fachas reventaron un acto pacífico usando los métodos de Mariano Sánchez Covisa (fantasma franquista) y sus "Guerrilleros de Cristo Rey".

No debemos ser ingenuos, la rancia derechona en este País nunca fue ni será democrática. La democracia sólo les vale si les facilita el acceso al poder político, en caso contrario la soslayan y desdeñan.

Que nadie de la izquierda civilizada, progresista y democrática se engañe, nuestra historia más atroz, sanguinaria, antidemocrática, inhumana y feroz, desgraciadamente aun no descansa para siempre y definitivamente en el Valle de los Caídos bajo las pesadas losas de las tumbas de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera; la DERECHONA está viva, amparada y protegida bajo las alas del partido de la gaviota.

A. Torres Sánchez.

Sostenella y no enmendalla.

Sostenella y no enmendalla. Apenas llevamos unos meses de gobierno socialista en España, y ya puede decirse algo con certeza meridiana: algo ha cambiado en el País, y es para bien. Las actitudes son más claras; los estilos, también.

A LA DERECHA: Nos encontramos con un partido derrotado por la voluntad ciudadana expresada en las urnas. La Derecha se empeña, contra toda evidencia y toda racionalidad, en culpar de sus errores al adversario.

El PP perdedor, lejos de examinar con rigor las causas de su detorrata electoral, se reafirma en sus trece, en el sostenella y no enmendalla.

El Partido Popular víctima de sus propios desvaríos (despotismo, malos modos, desprecio del interlocutor, absoluta incapacidad para el diálogo), celebra una reunión de amiguetes para visualizar ante el mundo entero que ellos actúan como un ejército cristiano: un solo cuerpo, una sola alma. Obedecen al pastor, cual rebaño de ovejas, y no tienen discrepancias internas, lógico, pues su único afán es volver a aferrar el poder y reinstaurar su particular y singular dictadura de sotanas y delincuencia de cuello alto y blanco.

El PP aislado y cerril, de actitudes fascistoides y conductas autoritarias, amigo de Dios pero enemistado con los mortales (al menos, de los que no piensen, voten y copulen como él), incapaz de admitir la pluralidad ni dentro ni fuera, impermeable al cambio, duro de mollera, blindado el corazón, se reúne en Concilio Vaticano Profano y proclama que ya tienen Papa, conducator, dictador que “solo, por su cuenta y riesgo”, hace y deshace a su antojo: pone a este y quita al otro, pero él permanece incólume en el centro, como el eje y fundamento de un proyecto ya obsoleto. Tal que su predecesor en el cargo quien, con una sonrisa de paternal anuencia, calla y otorga.


A LA IZQUIERDA: No uno, ni dos, sino tres partidos (con eventuales incorporaciones de otras formaciones políticas, en virtud de acuerdos y consensos frecuentes fruto del diálogo y la negociación) en representación de una tendencia plural, abierta, próxima al pueblo, capaz de atender sus peticiones y de gestionarlas con audacia y valentía.

Una corriente de pensamiento complejo, que no pretende imponer un único criterio sino abrir vías de comunicación con todos los agentes en juego. Una tendencia integradora, sin dogmas ni catecismos procedentes de quién sabe qué instancia trascendente. Un espacio de intercambio, de trueque, de mil y una cesiones que impone el lógico respecto a la diferencia (lejos queda ya la apisonadora popular). Una forma de gobernar dúctil, valiente, que no teme a las incertidumbres, que asume que el mundo contemporáneo ya no se puede regir por un dedo enhiesto, sino que más bien debe adoptar un perfil sinuoso, flexible, atento al común sentir de quienes son su sostén y única raíz. No en vano, mal que le pese a la derecha, un gobierno democrático no “se debe” a su electorado: “es” su electorado.

Los enemigos de esta forma de gobernar que emana del Pueblo y vuelve a él sin apenas interferencias, la llaman: voluble, débil, descafeinada… (indolora, light, en palabras de Ignacio Sánchez Cámara, ABC, 2 de octubre). Normal, quien sólo conoce la mecánica clásica jamás podrá admitir la indeterminación consustancial a esta realidad cuántica nuestra, prismática, proteica y fractUal.

Por eso los detractores de la complejidad ya empiezan a elevar su voz contra la “dictadura democrática”, quizá añorando el tiempo (¡tan cercano!) en que un único hombre, investido de no sé qué autoridad incontestada, decía cómo era el mundo, y los demás nos lo teníamos que creer… so pena de excomunión u ostracismo social.

Pero, si estos trogloditas desean la reinstauración del Pensamiento Único (todos a una, sirviendo sumisamente al mandamás), tendrán que arrancarse la máscara y actuar como tantas otras veces en la Historia: con el fusil por delante y el garrote vil por detrás. Si no, lo llevan claro: ¡NO PASARÁN!.

A. Torres Sánchez.

La SUERTE en el fútbol.

La SUERTE en el fútbol.

PACO BELLO, alias "Paquiño el Palas", es un coruñés que sólo vive para “su” Deportivo de La Coruña. Últimamente, debido a los resultados, mal vive. Paquiño no quiere saber de lógica, cálculo de probabilidades, suerte, mala suerte, ni de ninguna otra “zarandaja”. Él quiere que gane su “DEPOR” a toda costa, aunque para ello tenga que peregrinar al Valle de los Caídos para invocar la intermediación del espíritu de otro PACO ilustre. Su única deidad es LENDOIRO, el Augusto César, por el que estaría dispuesto a dar su vida y hacienda. No sabe que en el resultado de un partido de fútbol intervienen, al menos, tres factores: la calidad del equipo, el trabajo del equipo y la suerte. Esta claro que un equipo de mas calidad lleva las de ganar pero evidentemente esta no es suficiente por sí sola, los jugadores han de estar motivados y deben esforzarse al máximo para desarrollar aquella. Sin embargo por mucha calidad y por mucho que trabaje un equipo, no ganará el partido si la suerte esta en contra. Los mata gigantes así lo demuestran, equipos modestos que ganan al fuerte en un golpe de suerte. A pesar de las mejores jugadas y de muchas mas ocasiones de gol, el equipo grande sin suerte estrella balones contra los postes o los roza por la parte de fuera (también puede darse el caso de que un DIA determinado tenga muchos jugadores lesionados o en baja forma). Y si el equipo contrario, aunque sea pequeño, tiene su DIA de suerte es capaz de colar gol en su único e inverosímil contraataque. En este articulo se cuantifica cómo influye la suerte en un partido de fútbol (dentro de la suerte incluyo todo aquello que no es predecible).


La suerte hace posible las quinielas y que el resultado de un partido no se sepa de antemano, aunque jueguen el primero y el último clasificados en el campo del primero. La suerte le da interés al fútbol y lo convierte en el gran espectáculo que es. Si la suerte no influyera, siempre ganaría el mejor equipo y se sabría de antemano el resultado.


Cuando se juega un elevado número de partidos, como por ejemplo la liga, la suerte no influye porque la teoría de probabilidades dice que el número de partidos con la suerte a favor iguala al de los partidos con la suerte en contra. En cambio sí influye y mucho, como ahora veremos, cuando se juega un solo partido o cuando se juega un campeonato con pocos partidos.


En un equipo de primera fila no se nota su buena suerte a lo largo de una temporada entera, porque los días de buena suerte, en los cuales gana los partidos, esta queda disfrazada por la calidad del equipo. El partido se ha ganado y todo el mundo cree que es porque el equipo es mejor, no porque haya tenido mejor suerte. Por el contrario su mala suerte sí se nota porque el partido se ha perdido o empatado contra todo pronostico.


En un equipo de poca calidad ocurre al revés. Su mala suerte no se nota, porque cuando se pierde un partido todos creen que ha sido debido a su mala calidad, no a su mala suerte. Su buena suerte sí se nota, ya que el partido lo ha ganado o empatado cuando por su calidad y meritos debiera haberlo perdido.


Así pues la cuantía de la suerte puede calcularse con los resultados obtenidos por el primero y el último clasificados durante una temporada. Si observamos la clasificación final de cualquier temporada en 1ª o 2ª división veremos que el campeón no ha ganado todos los partidos como así debiera de haber sido pues fue el mejor. Y el farolillo rojo ha ganado o empatado algún partido aunque debiera haberlos perdido todos porque fue el peor.


Por ejemplo en la temporada 2002-03 en 1ª división el Rel Madrid ganó la liga con 78 puntos y el Rayo quedó el último con 32 puntos. El número máximo de puntos en juego fue de 114 pues hubo 38 partidos y son 3 los puntos por partido ganado. Se da la circunstancia de que al final de la liga y en cualquier temporada, ya sea en 1ª o en 2ª división, la suma de los puntos obtenidos por el primer y por el último clasificados (78 + 32 = 110 en la temporada 2002-03) es prácticamente igual al número máximo de puntos (114). Parece como si los puntos que deja de ganar el campeón los ganara el farolillo rojo. De no haber influido la suerte el Real Madrid hubiera obtenido 114 puntos porque fue el mejor de todos, pero solo obtuvo 78 debido a sus días de mala suerte. Esta mala suerte del Real Madrid puede evaluarse como la diferencia relativa entre los puntos que debería de haber obtenido si la suerte no hubiera influido y los que realmente obtuvo, es decir:
(114 - 78) / 114 = 31,58 %


El Rayo fue el peor de todos los equipos pero aun así consiguió 32 puntos debido a la suerte. Su buena suerte puede calcularse también como la diferencia relativa entre los puntos realmente conseguidos y los que tendría que haber conseguido de no haber tenido suerte (cero puntos), es decir:
(32 - 0) / 114 = 28 %


Se observa que ambos valores (la mala suerte del primero y la buena suerte del último) son muy parecidos (como predice la teoría de probabilidades), siendo su valor medio:
(31,58 + 28) / 2 = 29,79 %


Los equipos que quedaron en la mitad de la tabla (Betis, Mallorca, Sevilla, Osasuna y Atlético) obtuvieron una puntuación en la cual no influyó la suerte pues su buena suerte en unos partidos (un 30 %) se compensó con su mala suerte en otros (otro 30 %).


Operando de la misma manera en las tres ultimas temporadas para la 1ª y la 2ª división se obtienen los siguientes valores medios de la buena o de la mala suerte:
2000-01 2001-02 2002-03
1ª división 32 % 33,3 % 29,79 %
2ª división 29,8 % 35,52 % 34,64 %

Los seis valores obtenidos son similares. Su valor medio es:
(32 + 33,3 + 29,79 + 29,8 + 35,52 + 34,64) / 6 = 32,5 %


Es decir, la influencia de la buena suerte (o de la mala suerte) en un partido de fútbol es un 30 %. Sumando ambas (la suerte a favor y la suerte en contra) se obtiene que la suerte en el fútbol influye en un 60 %.


En un partido determinado un equipo puede tener un 60 % de suerte (un 30 % de buena o un 30 % de mala). La suerte no influye en el otro 40 % de probabilidad y el resultado es únicamente achacable a la calidad y trabajo del equipo.


Aunque a lo largo de una temporada la suerte de todos los equipos es igual (todos tienen sus días de suerte a favor y sus días de suerte en contra, equiparados unos y otros según la teoría de probabilidades), en los equipos de mas calidad solo se nota su mala suerte y en los equipos peores solo se nota su buena suerte.


Como vemos, la suerte no influye en el cómputo global de toda una temporada pero sí se deja notar en un solo partido o en los campeonatos de pocos partidos. Esto es lo que le da interés a un partido de fútbol, que ni la calidad ni el trabajo lo son todo. Siempre hay algo impredecible e incontrolable: la suerte.


Al no influir la suerte en el cómputo global de una temporada, los primeros puestos de la clasificación siempre los ocupan los equipos mejores y los últimos puestos los peores, como la experiencia nos viene demostrando cada año. Prácticamente solo influye la calidad y el trabajo del equipo. En cambio en los campeonatos de pocos partidos no queda garantizado el éxito de la mejor plantilla. Igualmente el resultado de un partido de fútbol determinado es impredecible porque la suerte influye mucho, de ahí el interés de las quinielas.


Tan importante como tener una buena plantilla es el esfuerzo y el trabajo en el campo: presionar al contrario, correr y correr, no dar ningún balón por perdido, meter la pierna, darlo todo hasta sus últimas energías... Ello se consigue mentalizando a la plantilla pero sobre todo pagándole (la mejor mentalización es la que afecta al bolsillo) según los objetivos conseguidos: según el nº de goles marcados y encajados, según el puesto final en la clasificación, según el nº de títulos conseguidos, etc. Si al final de temporada el resultado es pobre, el sueldo será menor; pero si es satisfactorio, el sueldo será alto. Así los clubes se garantizarían a sí mismos una saneada economía pues el gasto de la plantilla (que suele ser uno de los más altos del club) seria proporcional a los ingresos.


Una fuerte motivación de los jugadores puede compensar una menor calidad. A las multimillonarias figuras con altísimas y seguras fichas, que no dependen de los triunfos conseguidos, no hay manera de motivarlas y estamos viendo que la gran mayoría se mueven por el terreno de juego como lo que son: señoritos del balompié.

A. Torres Sánchez.

La mujer fractual

La mujer fractual

En los países más avanzados la mujer está evolucionando como un fractual que crea incesantemente en la sociedad un espacio, réplica de si misma, cada vez mayor, dotado de equilibrio y armonía donde hasta el desorden parece ordenado.

El hombre actual generalmente involuciona cobijado dentro de una concha defensiva y da vueltas indefinidamente alrededor de si mismo, como una espiral, alejándose cada vez más de la realidad en cada vuelta que da. Excepcionalmente, los hay sensatos que con buen juicio tienden puentes a las mujeres y las tratan en plano de igualdad considerándolas, como lo que son, la parte complementaria, la otra mitad de una misma especie. Desgraciadamente abundan los que, a mayor pobreza intelectual, se aferran a los derechos cavernícolas del macho, dinamitando cualquier vía de comunicación con la que ellos consideran la hembra de la especie. Además hay otros que, con aparente indiferencia, permanecen en tancreda pasividad, como el amigo MIGUELito que no hace nada y sólo sopla el pito.

Sólo los primeros tienen futuro en esta sociedad.

A. Torres Sánchez.

La Viuda y el Augusto.

La Viuda y el Augusto.

Al día siguiente del sepelio de Arafat se publicó en la prensa que su viuda percibirá del pueblo palestino una pensión anual de 22 millones de dólares (más de 2.800 millones de, las antiguas, pesetas). ¡Ese si que es un subsidio y no los que abona la Seguridad Social de España!. La noticia, por si sola, ha servido para que se desmoronara, cual castillo de naipes ante un huracán, la simpatía que siempre había tenido hacia el aludido pueblo árabe. Ahora me parecen un despilfarro las pequeñas (casi testimoniales) aportaciones económicas que más de una vez he dado para, lo que parece, un pueblo sufrido y necesitado. ¿Será cierto que algunos pueblos tienen lo que se merecen?.

Como ya casi nada nos escandaliza, no sería de extrañar que, si un día el Deportivo de La Coruña se precipitara al vacío desde la montaña de sus propias deudas y hubiera que “enterrarlo” en lo sentimental, deportivo y jurídico, los acólitos del club pretendieran que los coruñeses concedieran al Sr. Lendoiro una pensión archimillonaria y vitalicia a sufragar con aportaciones de la ciudadanía.

¡Cosas veredes amigo Sancho!.

A. Torres Sánchez.

La metamorfosis de PP Aznar.

La metamorfosis de PP Aznar.

En el último congreso del Partido Popular se produjo la metamorfosis de Pepe Aznar. Para estar en armonía con el nuevo color vitamínico emblema de su partido, se presentó, tratando de desempeñar el papel de PZ, a pecho descubierto y sin el escudo protector de la corbata. En ese rol arremetió contra ZP y contra todos los “pájaros” de baja ralea que con su voto democrático en las elecciones del pasado 14 de marzo encumbraron a un tranquilo, educado, honesto (mientras no se demuestre lo contrario) y nada belicoso Zapatero a Presidente de todos los españoles.

Al caer el telón del citado cónclave, Pepe Aznar fue encumbrado por sus fieles seguidores al puesto de dios HORUS, hombre-halcón, deidad del cielo cuyos ojos son la luna y el sol. Desde su trono en las alturas estará permanentemente vigilante para que su representante en la tierra, Mariano Rajoy haga de faraón (en la segunda acepción del diccionario de la lengua cervantina), además de reservarse para él la segunda baraja.

Los expertos en el arte de cetrería saben que la ralea es el ave a la que es más inclinado el halcón, el gavilán o el azor. La ralea del halcón son las palomas; la del azor, las perdices; la del gavilán, los pájaros pequeños. Quizá por todo ello, en el nuevo logotipo del Partido Popular se le ha cortado la cabeza a la gaviota, como chivo expiatorio de la derrota electoral, y en su lugar se han puesto las cejas y el entrecejo de Pepe Aznar ya convertido en deidad.

A. Torres Sánchez.